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Nuestra zona gris


Nos gusta creer que la mayoría de las cosas que nos gustan o que hacemos son buenas y aceptables. Aunque vivamos al borde de dilemas morales cambiantes en forma pero consecuentes en el fondo, siempre vamos a querer tener la razón y justificarnos. Puedes llamarle arrogancia, ego, miedo, falta de humildad, o como quieras, da igual.
Podemos condenar a quien alaba a un gobierno opuesto a nuestras aspiraciones, pero si es un artista que canta canciones que te gustan, entonces ¿es aceptable? Yo he ido a fiestas de gente ultra opositora, nivel Doña del Cafetal o del Trigal con el regueton de Calle 13 y el Potro Alvarez a full volumen y todo el mundo sandungueando en bonita hermandad. Pero no aplica igual para otros personajes menos célebres. Creo que la condena dependerá del nivel de la fama o del género musical.
Rechazamos a un político o una celebridad por hacer cosas contrarias a nuestra moral o conscientes de como contribuyen a la decadencia social. A muy pocos le importaría que su equipo de fútbol quede campeón aunque el dinero para financiarlo provenga del narcotráfico o del saqueo del tesoro nacional. O ¿qué importa que una vedette sea cómplice de un asesino y narco si está bien buena y sirve de imagen para vender zapatos o templarse el cuero?
Es muy sabroso comer ternera y pollo frito. Me encanta. Es aceptable la muerte de una vaca infante o una gallina adolescente. Pero miran feo y arman un show en Facebook si el banquete es con aletas de delfines, perros y gatos. Yo no como nada de eso, pero así se come en otra culturas con una moral distinta a la nuestra. Si vamos al final de esos razonamientos, comer plantas también está mal. Las plantas sienten, respiran, se mueven, pero como no pueden poner los ojos como el gato de Shrek, a nadie le importa que las metamos en agua hirviendo para despellejarlas.
Si yo mato a una cucaracha está bien, y si es voladora, merezco una condecoración, hijo ilustre de la ciudad. Pero si le pego un tiro a un gorila que potencialmente puede matar a mi bebé de un manotón, está mal y saldré en CNN como un engendro trumpista. Vamos, el gorila también me hubiera matado si estuviera en mi misma situación, es su instinto. La humanización de la conducta animal es una tontería. En estos casos la moral es un asunto de estética y apariencia física del animal. Si parece un peluche, no es asesinable
Golpear, maltratar, vejar y prohibir derechos fundamentales a una mujer está mal. Muy mal. Eso es motivo de marchas y miles de artículos hablando del asunto. Pero si el maltrato fue hecho por musulmanes a mujeres musulmanes, dentro de sus normas, entonces está bien porque esa es su cultura. La pobre pendeja que se joda, eso no es terreno del feminismo moderno.
El paternalismo de estado acaba con naciones. El control de cambio, regalar dinero  a quien no produce, aumentar la burocracia ¿solo está bien si lo hace el gobernante que me simpatiza?
¿Los crímenes ecológicos son protestables solo cuando los cometen trasnacionales y gobiernos de derecha pero silenciables cuando salen de gobiernos socialistas?
Aquella cosa llamada condena moral es inexistente o cuando mucho, se pasea por una zona muy cómoda y gris. Nada nos lo tomamos tan a pecho. Somos seres relativos, sin opiniones objetivas, maleables, miramos solo nuestro ombligo y nuestros intereses. ¿Y saben qué? Está bien. Yo también soy así.