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El gusto de ser juez

El Juicio de Susannah. Por Francois Boucher

Nos encanta etiquetar y juzgar. No necesariamente por sentirnos superiores a los demás, sino porque buscamos ponerle un nombre a todo, una definición, una palabra específica y tangible a todo lo que nos rodea. Te podría decir que está mal y hacer de este post una manera muy barata de ganarme unos cuantos Likes y retuits, pero esa no es mi intención. Y no es malo. No es algo que me haga sentir culpable pero tampoco es algo que me de derecho a mirar por encima del hombro a cualquier otra persona.
Tenemos una idea concreta de lo que es el mundo. Le damos un nombre a las cosas, hacemos definiciones de lo que entendemos y el que no. Por ejemplo: ¿Qué es el agua? Bien, buena respuesta. ¿qué es Dios? ¿cuál es el sentido de tu vida? Ah, ya la cosa se pone profunda, no somos filósofos o teólogos, pero igual hacemos el esfuerzo, nos imaginamos que Dios tiene unas manos gigantes, barba y cabello de vikingo, voz de Morgan Freeman, y que el sentido de la vida es ser felices, tener hijos, viajar, y todas esas cursilerías que has visto en tu facebook firmadas por el Joker de Heath Ledger (Bob Kane los perdone).
Juzgamos desde nuestra propia moral, eso es necesario para poder definir el bien del mal según nuestros criterio y experiencia y esto es válido para todo lo que observamos. Estamos hablando de cosas que van más allá de la chica de 23 que se empata con el tipo que es enchufado del gobierno porque le da dinero y los lujos que ella quiere vivir, o que potencialmente puede darle un pasaporte europeo. No hablamos de gustos musicales ni de forma de vestir, el ser gay, mujeriego, ateo, si le mandaste un nude a tu profesor (a) o si te gustan las caraotas con azúcar. Hablamos de juicios que son válidos para todo. ¿o es que acaso no juzgamos al violador que fue atrapado con una niña de seis años? ¿no juzgamos al que asesina por parecer el más guapo del barrio? ¿no dejamos de juzgar al político que derrocha millones de dólares en lujos y fiestas privadas? ¿es que acaso no vemos desde la óptica del bueno y el malo los acontecimientos de la historia de la humanidad? Lo hacemos siempre. Y está bien.
Igualmente debemos aceptar que seremos juzgados por lo que sea que hagamos. Nuestro origen, credo, estudios, antecedentes amorosos y sexuales, opiniones políticas, equipo de futbol, lo que sea. Con mayor o menor dureza pero pasaremos por eso. No está en nosotros exigir que no se haga. De lo único que tenemos control es que nos importe o no.
Tener una opinión, un punto de vista, fijar una posición, juzgar es un aviso de que nuestra mente se mantiene activa y crítica. No se trata de ir con antorchas a quemar herejes, es poner las cosas en nuestra balanza de valores y, en base a eso, determinar si es algo que nosotros haríamos si pudiéramos o si es algo que no podríamos hacer, al menos en circunstancias normales.
Obviamente desconocemos muchas circunstancias que llevan a los individuos o grupos a tomar ciertas decisiones pero eso no nos impide catalogarlas como macabras o heroicas, censurables o ejemplares. No puedes decirme que nadie te parece un perfecto imbécil, corrupto, buen padre, bonito, feo, o que merece estar encerrado de por vida en una cárcel y en algunos caso, que no debería existir gente así, NO, no puedes ser tan gris en la vida para quedar como una buena persona. SÍ, estás juzgando, eres humano, subjetivo, moralista y contradictorio. No solo Dios puede juzgarte, yo también, y tú a mí. Bienvenido al club.