QEPD los clichés de género

   


Estos tiempos nos hablan de acabar con barreras que van mucho más allá de cambios políticos y económicos. Vivimos en una era donde nos reconocemos más como seres humanos, miembros de una misma especie que comparte sentimientos, emociones, reacciones, impulsos y deseos. 
Considero que estamos viviendo profundos cambios en nuestra cultura occidental desde lo personal, lo íntimo. Nuestra generación se está encargando de cruzar fronteras que tradicionalmente estaban cerradas por los estereotipos, el juego de roles, los prejuicios, la vergüenza.
Hay cambios radicales en la manera como vivimos nuestra sexualidad. Las variantes son infinitas y ya no hay monopolio de tendencias. Si, las mujeres también piden desnudos por Whatsapp, cada vez, con más confianza, admiten que también les gusta ver. Igual que a nosotros los hombres. También tienen amigas con quienes se ufanan de los hombres que han conquistado, de los corazones que han roto y de las infidelidades que han disfrutado. También hay hombres que cuando les preguntan qué les sucede responden "Nada", sin que eso implique la caída de un testículo. La histeria por ver a Romeo Santos en concierto es el equivalente al Uuuuufff cuando veo a Scarlett Johansson. Se manifiestan de forma diferente, pero la raíz de la reacción es la misma. Nadie se ha vuelto malvado o egoísta. Solo están fluyendo.
Hay mujeres que dominan en la cama desde tiempos inmemoriales. Que les gusta tener sexo ocasional sin implicaciones románticas. Tengo amigas lesbianas que les gusta ser vistas y admiradas por hombres y que les digan cosas, sin que eso implique ni un mínimo de pérdida de identidad sexual. Así como nosotros podemos quedar enganchados platónicamente por un beso o un roce de manos. Y hay hombres también que les encanta tomarse selfies. Porque tal vez si lo hago yo me veo narciso, pero si lo hace David Beckham provoca auténticas cataratas. También sentimos envidia por la apariencia. Nos gustaría que nos vieran como a Tony Stark o a Brad Pitt, a quien odio profundamente por usar minifalda de cuero y sandalias trenzadas en Troya y aún así, verse más masculino que yo.
También nos gusta que nos escuchen acerca de lo que sentimos, que nos mimen, que nos inviten a salir, que tengan un detalle. Y muchos estamos optando por prestarle mayor atención a quienes quieren estar con nosotros y comprenden que esos detalles deben ser de ambos lados. 
También nos fijamos en los sentimientos y en las aspiraciones del otro. Si, también me gusta ver tetas y traseros. Pero aquí entre nos por ponerles un ejemplo, no considero ni remotamente atractivas a las mujeres arrogantes ni a las que les encante el mundo de los malandros ni la estética gangsta. Porque no soy bueno en complacer egos ni tampoco tengo intenciones de comportarme como un mototaxista reguetonero. Así como también hay mujeres que se derriten ante la elocuencia, la inteligencia y la intelectualidad nerd por encima de la musculatura y el buen bailar. 
Amo a mi generación por estar exterminando clichés y lugares comunes. Por profanar lo sacro. Por tener su propia moral. Eso me encanta.