Lealtad y trabajo



El mundo cambia, la gente cambia,las organizaciones cambian, las parejas cambian, la política cambia. Y si tu no cambias, nadie te recordará.
A los clientes y a los empleados hay que enamorarlos todos los días. La cosa va más allá del dinero que cambia de manos. Es cultivar lealtad.
A pesar de la crisis, mucha gente aún prefiere cambiar de empleo si se sienten infravalorados o poco compensados.
A mis clientes me gusta ofrecerles vainas nuevas aunque no las pidan. A la gente a mi cargo también. Y casi nunca es dinero (porque no hay).
Por supuesto hay muchos que se quedarán por la estabilidad del empleo o lo que ganan. Solo por eso. ¿Pero leales genuinamente? Es otra cosa.
Vean las instituciones del chavismo. Full de gente con camisa roja (obligados) pero en el primer chance estarán en primera fila para patearlos.
¿Y por qué esta gente con camisa roja obligada los pateará? Porque solo les ofrecieron dinero. Solo eso. No hay amor ni ideas compartidas.
Eso es igual que si tienes pareja solo porque le das dinero. Te van a voltear durísimo en el primer chance. Y bien merecido lo tendrás.
Pero entonces ¿por qué hay gente que venera sus organizaciones? Esos que besan el logo. Porque hay una relación afectiva que no es obligada. Es ganada.
Hay gente que veo que habla de su empleo como si hablase de su familia. Es el mejor del mundo. Claro, hay un reconocimiento y compensación.
Las compensaciones no necesariamente son bonos en dinero.A veces el hecho de que te sientes a conversar y escucharlos es bastante para ellos.
Y cuando hablo de escuchar y conversar no hablo de que te sientes a dar una charla super ladilla de lo importante de tu empresa u organización. NO.
Escuchar y conversar es eso. Tu los escuchas, les preguntas, les pides opiniones, sugerencias. Joder, que sabroso es trabajar en un sitio así.
Ese mundo donde la gente solo se sentaba a escucharte porque eras el jefe y ya, se extinguió. Esta generación cuestiona todo. Vive con eso.