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Los grandes también lloran (y fallan)

“No, lo que pasó ese día nunca lo voy a superar. Pero me ha tocado admitir que la vida, con sus altas y sus bajas, sigue adelante.” Roberto Baggio.
Roberto Baggio fue uno de los mas grandes futbolistas que ha salido de Italia. Sin embargo queda en el recuerdo de muchos, aquel famoso penal fallado en la final del Mundial de USA ’94. Pero es un tipo genial y carismático. A tal punto que nadie en Italia lo considera un villano o una vergüenza. Sigue siendo una figura emblemática y muy respetada.
Revisemos otros casos famosos:
Mundial de Alemania 2006. Francia estaba a punto de ganar el Mundial pero David Trezeguet falló el último penal que dio la victoria a Italia.
Cristiano Ronaldo y Anelka, en la Champions de 2008. Nicolas Anelka del Chelsea, falló su disparo y dio el título de campeón europeo al Manchester United. Cristiano también falló pero, afortunadamente para ellos, pudieron festejar.
En los cuartos de final de la Eurocopa-2004, el inglés David Beckham también erró al enviar el balón a la tribuna aire ante Portugal y sellar la eliminación de Inglaterra.
Podemos justificarlos simplemente diciendo que son seres humanos. No son perfectos. Y como cualquiera de nosotros, puede ser presa de momentos de presión que hacen que la mecánica para ejecutar movimientos rutinarios se pierda. 
Hemos visto como lanzadores de alto prestigio en Grandes Ligas han perdido partidos por un wild pitch o golpeo al bateador por cosas tan sutiles como sujetar la pelota con una presión ligeramente superior a lo habitual debido al estrés de tener corredores en posición anotadora. Lo que origina un lanzamiento sin la mecánica acostumbrada y por supuesto con un resultado impredecible y poco favorecedor. Similares casos los hemos observado en el golf, el tenis, el futbol americano y cualquier deporte.
Aunque los atletas de alto rendimiento están entrenados mentalmente para afrontar situaciones de alta tensión, este temple puede fallar. La causa puede venir de situaciones personales y familiares como un divorcio, enfermedades de hijos o pareja, la muerte de personas significativas como los padres. 
En otros casos el querer dar un extra, hacer algo especial los hace perder la perspectiva del momento. El querer arrojar o patear el balón con más fuerza y firmeza puede hacerlo volar por las nubes. Eso lo sabe muy bien el futbolista español Sergio Ramos.
El perder la concentración y hacer movimientos no habituales pueden provocar estos errores y hasta causar lesiones que pueden afectar toda la carrera.
En todo caso, la preparación mental del atleta juega un papel primordial en su desempeño final. Tanto como la preparación física. Esto les permite sobreponerse a estos momentos, afrontarlos con éxito, y en el peor de los casos tener la suficiente entereza como para asumirlos como parte de la vida donde se puede ganar y se puede perder.
Para ello se recurren a una serie de técnicas donde se les enseña a respirar, a relajarse. E incluso visualizar mentalmente las situaciones de juego para ejecutar los movimientos de una forma rutinaria y controlada aún en el momento de máxima tensión y presión por parte del público y el juego en si mismo. Gracias a estas pueden lograr la mayor efectividad posible, ya sea lanzando un tiro libre en un juego de finales de la NBA faltando 2 segundos para terminar un partido empatado y jugando de visitante o manteniendo la visión periférica de un Mariscal de campo haciendo un pase en el momento crucial del Super Bowl.