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La carga mental de cada día. Cada género con su cruz

El baile. Salvador Dalí. 
Todos llevamos una cruz por ser hombre o mujer. Y también somos la cruz de alguien. La mayoría de las veces, sin saberlo. Incluso quien nos carga como cruz, tampoco lo sabe, por lo general. 
Muchas veces he cometido el error de delegar control sobre las cosas que no comprendo, no soy bueno haciendo, no me gusta hacer y que sinceramente, hago solo por supervivencia. Cocinar es una de ellas. Mi eterno talón de aquiles y por el que he hecho muy poco por solucionar. No lo disfruto. Ni siquiera cuando lo he hecho bien.
Más allá de disertar si es necesario que aprenda a cocinar más cosas, aunado al hecho de ser inmigrante, que puede llegar a convertirse en un oficio, o que los varones de mi familia sean buenos en este arte (incluso los más pequeños), creo que es un asunto de delegar una cruz. Mi cruz.

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Por lo general he delegado esa cruz a personas que sí lo dominan y lo hacen bien. Nunca le he espetado a alguien que no me gusta su comida por el hecho de saber que hacen un enorme esfuerzo y aplican un talento que estoy lejos de tener. No es que me conforme. He tenido suerte de rodearme de personas que son buenos en eso.
Entonces espero ser de ayuda en algo que me pidan. Erróneamente lo miro así porque en realidad no es una ayuda a esa persona. Es mi comida. Algo de lo que también me beneficio. Me ayudo es a mi mismo. Pero esto lo racionalizo escribiendo, no en la cocina.
Al cometer este error de vida cotidiana, delego esa carga mental en la persona que me acompaña. No sé si hablar de un asunto cultural, porque veo este rasgo es culturas occidentales y no occidentales. Así que es más un asunto humano.
Los hombres por lo general tenían la tendencia a delegar las funciones del hogar para concentrarse en la carga mental de ser proveedor.
Muchas cosas han cambiado el tablero y hacen que esto ya no sea generalizado. La integración de la mujer al mundo laboral y el control que ejercen sobre su maternidad. La migración en solitario. El derrumbe de estereotipos de comportamiento masculino. Y así un montón.

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Transferimos en nuestras parejas o acompañantes el mantener el orden en el hogar. Ya sabemos que esta dinámica ha cambiado con los años. Pero ciertas taras se mantienen.
El ego nos empuja a mantener ciertas posturas sobre el cómo queremos vivir. Yo sigo delegando el control de la cocina porque en mi ego es suficiente romperme la cabeza generando dinero. Como yo me jodo trabajando, que cocine la otra. El asunto es que la otra también trabaja. ¿Quién hace mayor esfuerzo? No lo sé, depende de tu realidad particular.
Por un lado, las mujeres han tenido la tendencia a buscar mantener el hogar en orden. Y el hombre es un proveedor. Y siendo amable o moderno, un ayudante.
Para mí, el pasar una escoba, aspirar, lavar, recoger el desorden, es ayudar a mi pareja. Y no, porque esa ropa que se lava también es mía, son mis pies los que pasan por el piso sucio y el desorden seguramente también cooperé para causarlo. Pero como soy romántico, prefiero decir que ayudo en las tareas de la casa. Aunque sea un pésimo concepto.

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Eso sí, voy a las tareas específicas. Si lavo es eso. No implica que también ordene el trastero donde se cuelga la ropa. Si paso una escoba, no implica que limpie los vidrios. Y menos los de aquí que parecen un juego didáctico donde hay que mover 3 capas de vidrios. Es una ladilla total pero alguien tiene que sacar medio cuerpo hacia el vacío hacerlo. Un superhéroe ayudante. Como yo. No todos los héroes llevan capa pero me vendría bien una por si un día me caigo y me sirve de paracaídas. Y así mi ego se infla un poco más y se satisface. Ayudé. Alaben al héroe y dadle una cerveza fría.
Es héroe se centra en tareas concretas y específicas. Olvida ver el conjunto de cosas que arman el sistema de mantener la casa en orden. Como cuando Iron Man acaba con media ciudad, afectando hogares, puestos de trabajo y servicios públicos para acabar con sus enemigos pero olvidan que ese desastre alguien debe arreglarlo. Pero el héroe no limpia. Y punto. 

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Hasta que nos lo pidan. Si no lo piden, la culpa es de ella que se satura. Se satura porque quiere y es una neurótica que amaneció con el culo desarropado. No es porque espera un poco de proactividad. Son nociones aprendidas. No nacimos así. Las vimos, nos pareció bien y las reproducimos.
De la misma manera como aprendimos que debo ser el proveedor, el que más gana dinero, el que resuelve y consigue todo. El plomero rescatador de princesas. El que mantiene la calma para encontrar una solución. El que no tiene tiempo para ponerse a reflexionar sobre la vida. Y no hablemos de conmoverse. Eso implica una falla de testosterona grave y anticonstitucional. Ni hablar de pedir ayuda. ¡Por Dios, que falta de hombría es eso de pedir auxilio con lo que no sabemos resolver o identificar! Los que piden direcciones en la calle o no saben por qué amanecieron tristes o que no pueden subir seis pisos con un sofá de IKEA a cuestas deberían tatuarles un letrero de discapacitados en la frente. Y sobre sexualidad ni hablar ¡eh! Uno fija el objetivo, ataca, satisface, cumple y punto. Sino, un balazo y pal rio. Esa es nuestra carga mental. Puesta por nosotros mismos y reforzada por mujeres y hombres alrededor. Nuestra cruz. Y pesa. Parecerá una tontería pero es bárbara.

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Tal vez nos la tomamos muy a pecho pero no es casualidad que los hombres sean mucho más propensos a desarrollar enfermedades mentales como depresión, esquizofrenia, ataques de ansiedad, entre otras, y que después desemboquen en temas que van desde la alopecia, disfunción eréctil y trastornos de sueño hasta infartos fulminantes y paros respiratorios. Por supuesto pasando por el suicidio en especial después de los treintas. Solo en España, y no hablo de Venezuela porque sabemos que en los países bajo socialismo nunca se divulgan cifras reales aunque sabemos que debe estar en cotas históricas, la tasa de suicidios entre hombres llegó a 74,5 % frente a un 25,5 % de mujeres según este artículo. Situaciones que se disparan en la mayoría de los casos por esa presión que nos metemos. En cuanto al método, eso de meterse pastillas es muy Delia Fiallo, lo de nosotros es la sangre, el gore y el drama colectivo. Balazos, ahorcamiento, caídas al vacío y trenes. Morir como un hombre. Para nosotros es ganar o morir. Literalmente. Por el ego.
Sabemos que el mundo ha cambiado y muchos patrones de conducta se van disipando. Pero hay que hablarlo con quienes compartimos la vida. No solo con nuestras parejas. Allí entra todo nuestro entorno Esperamos demasiado de los demás. Aprobación y que satisfagan nuestras expectativas principalmente. Burbujas de ego que terminan por lastimarnos a la larga. Somos lo que somos y los otros son lo que son. Los cambios dependen de sus propias decisiones basados en lo que ven en el ambiente. No quisiera seguir asumiendo que el otro se de cuenta de lo que me pasa si no se lo digo. El otro no puede asumir que yo haga algo de lo que ni siquiera soy consciente. Nadie te debe nada por compartir su vida contigo. Lo que te de es porque quiere, o al menos es lo ideal.
Hasta aquí por hoy, que este estacionamiento no se vigila solo.

Y si regresamos, ¿qué aportamos?



Existen cientos de guías en internet sobre qué debes aprender cuando eres inmigrante. Yo mismo he escrito varias. Algunas las he cumplido cabalmente y en otras he fallado de forma escandalosa. De todas he aprendido. Pero ¿qué podemos enseñar y aportar en caso de que regresemos?
Estamos regados en muchos lugares del planeta y de cada uno podemos recoger cosas muy positivas. Por algo nos vinimos para acá. Obviamente porque están mejor que nosotros en muchos aspectos que nos interesan. Y lo más sensato sería tomar nota de eso. No en todos los países se cumplen todas estas anotaciones, porque lógicamente todos tienen sus propios defectos y pecados. Ningún país, nada que sea humano, es perfecto. Esto es un recopilatorio de lo que he visto en persona y a través de gente que aporta cosas positivas en internet.


¿Qué aprendes siendo emigrante y puedes aportar si regresas algún día?

Libre mercado. Solo la ley de oferta y demanda, el mercado, puede regular precios. No el gobierno.

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Respeto a las leyes de tránsito. Ser motorizado, conductor o peatón no te da licencia para pasártelas por el forro. Pregunta en Londres qué pasa si te comes la luz.

La corrupción burocrática no es ayuda. Solo crea mafias que tarde o temprano perjudican a todos. Incluyéndote. ¿Has podido conseguir un contacto en alguna oficina de migración de Canadá para que te saquen tu visa de trabajo rápido? Pues eso.

Los policías y militares deben respetar a los ciudadanos. Y si son figuras temibles deben ser encarcelados.

La libertad de expresión no es negociable. Sí un medio, periodista o ciudadano común no te agrada su opinión, lo ignoras y ya.


Aprender un oficio puede llevarte al éxito tanto como una carrera universitaria. Los que vivimos en Europa lo sabemos muy bien. Saludos a todos los ingenieros, abogados, contadores, maestras, etc que ahora son chefs y bartenders bien cotizados en Panamá, República Dominicana, Chile, Perú, EEUU, Irlanda, Inglaterra, Francia, Italia y España. Gente como ustedes entendió el mensaje.

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Detección de comunistas, chavistas y demás chulos o saqueadores apenas abren la boca.

Si los jubilados viven bien y los jóvenes pueden viajar o irse a vivir solos generando su propio dinero, entonces vamos bien.

El gobierno no te debe nada solo por ser de tal país. Hay que buscarse la vida.

Decir adiós y hasta luego. Aprendemos a dejar ir y quedarnos solo con lo que es útil.

Un militar con poder es la peor idea que se te puede ocurrir.


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La puntualidad es obligatoria y muestra respeto al otro. Ser impuntual no te hace creativo ni te da importancia. Solo te hace ser un mmgb. ¿Han sancionado a alguien por eso en una empresa o cancelado una cita en el país que te recibe? ¿Por qué esa tiranía?

La enseñanza de ciencias, economía, humanismo y civismo son pilares de un sistema educativo.

Hay un montón de gente rara leyendo libros en el Metro de tu nueva ciudad. Pregunta por qué.

Los maestros y profesores de todos los niveles deben ser evaluados constantemente.

Debes aprender a hablar al menos un idioma, aparte del español. Lo lamento si leiste esto después de la entrevista de trabajo.

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El estado es el peor empresario que existe. El estado no necesita ser competitivo. Solo recauda y reparte. Por ende puede darse el lujo de no innovar ni ser creativo. Y más temprano que tarde convertirá todo lo que toque en mediocridad. Cuenta la cantidad de empresas con tecnología de punta en manos de funcionarios públicos en el país que vives. ¡Ah! ¿Viste?

La anarquía y la violencia no son normales. Ni siquiera en la tribuna de un estadio. ¿Qué pasó la última vez que alguien lanzó un vaso de cerveza en Fenway Park? Ah bueno.

Es bueno saber el origen de todo. Incluyendo el dinero que te regalan o el beneficio que disfrutaste. No existe lo gratis.

Cuando un gobierno cierra un negocio, no es justicia. Pierden todos. Incluyéndote.

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Tener playas bonitas no sirve de nada. La industria turística genera empleos y prosperidad. A los turistas se les debe tratar con respeto. Así como querías que te tratasen la primera vez que llegaste a Madrid.

Ser emprendedor, creativo y exitoso es bien visto. Y no, no están obligados a compartir el fruto de su esfuerzo contigo. Ser rico no es malo. La envidia y el robo sí lo son.

Un inmigrante debe aportar a la sociedad que lo acoge. Con trabajo y buen comportamiento.

Ser simpático o carismático no es suficiente para votar por alguien. ¿cómo son y cómo son percibidos los líderes políticos de tu nueva casa?

Que hayas leído o visto algo en Internet, en especial en Facebook, Twitter o Whatsapp, no quiere decir que sea cierto. Hay que investigar para poder opinar, condenar, alabar o cualquier cosa.
Un inmigrante con conocimientos académicos y de oficios siempre es un recurso aprovechable. Hay que generar condiciones para que aporte con lo que sabe. Los gringos los hicieron durante y después de la 2da Guerra Mundial (caso Einstein por ejemplo) y Singapur tiene una política de contratación de profesionales en tecnología muy interesante.

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Las mujeres y los hombres pueden ir vestidos como quieran en el espacio donde puedan sin que eso signifique amenaza para ellos o tus creencias. Y mira que en verano se ve cada cosa en la calle...

Nadie está obligado a tener tu religión ni la de la mayoría. Estado laico.

Los chistes sobre inmigrantes al final se devuelven. El hecho de que antes no sabías que había una palabra llamada xenofobia, no quiere decir que no existía o existe como hecho.

Lo que hagan tus mascotas es tu responsabilidad. Carga tu bolsa de excrementos si los paseas y adiéstralos. No te hagas el loco. Conoces muy bien las multas de tu ayuntamiento por ese detallito.

Cada quien tiene su guión de vida. Tener 30 y no querer casarte o tener hijos no te hace menos humano. Vive para tí.

Ganar miss universos no es un mérito social. Ser reconocidos por generar conocimiento para el bien común, sí lo es. ¿Ya sabes por qué son reconocidos tus nuevos vecinos?

No, no eres hijo de Bolívar y nadie te debe nada por eso. Eres hijo de tu mamá y tu papá. Entérate.

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Ponte tus audífonos para escuchar tu lírica única, original y diferente. Me molestaría enormemente tener que escuchar tu bendito Concierto para violín en Re Mayor, Op. 35 de Tchaikovsky a todo volumen en el tren de los Valles del Tuy mientras tarareo a Pastor López en mi mente para alinear mis chakras.

Si no lo haces en ese país siendo inmigrante y ves que las cosas funcionan, no lo hagas si regresas. Es como si fregases los corotos en casa ajena, pero te meas en la sala de tu casa. Vainas de locos.
Hay un mundo enorme y hermoso más allá de la Autopista Regional del Centro que espera darte excelentes lecciones con mucho amor o a carajazos. Abrázalo.
Hasta pronto, que estos baños del centro comercial no se van a limpiar solos.

Héroes y villanos versus el equilibrio universal

Escena del Ragnarok. Ilustración medieval.
La humanidad ha llevado la definición del bien y el mal por los peores caminos. No hemos entendido que no somos binarios. Nuestro mundo no es blanco ni negro, sino una infinita variedad de grises.
Nada es completamente bueno o mal. Incluso el amor, la bondad y el altruismo llevan implícito un poco de ego. Hacemos bien para sentirnos bien. Damos amor para aliviarnos.  Mucha gente ha conseguido poder e influencia por medio de ayudas y apoyos a sus semejantes aunque no haya sido su intención consciente. Les ha llegado por consecuencia del bien que hacen, que rebota en bienestar para ellos. Y eso no es malo o tóxico necesariamente. Es solo nuestra naturaleza.

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Los vikingos crearon el Ragnarok, así como en la Biblia fue necesaria la existencia del Apocalipsis para advertirnos de la pugna entre el bien y el mal. Solo que no tenemos muy claro en qué bando estaremos. Lo que sí es seguro es que nos veremos como los buenos. Y te explico.
Hubo gente que quiso hacer el bien a su manera. Pero sus delirios y la nula empatía los llevaron a convertirse en tiranos. Stalin, Hitler, Fidel, Chavez, Franco. Todos querían ser salvadores, ser la cabeza de un proceso histórico. Y todo terminó con millones de personas sufriendo hambrunas, sin libertades o simplemente asesinados. Así como hay gente que son llamados buenos. La creación de la imprenta, la fabricación en serie, la informática y la robótica han sido grandes avances y le agradezco eternamente a sus precursores. Pero dejaron sin trabajo a miles de personas que no sabían hacer otra cosa que fajarse a mano limpia con todo. Pobres de sus familias. Mala leche.


Pero me llama la atención la necesidad del equilibrio en estas fuerzas. Es como si tuviéramos la necesidad de emparejar las tendencias sociales. Ante cada una de ellas siempre habrá una opuesta. Nadie quiere que nada sea absoluto. Quizás por eso terminamos odiando a los equipos, atletas o artistas con más fans. Odiar al Real Madrid, el Barcelona, Cristiano, Messi, los Yankees, el reguetón o Ricardo Arjona, es ya un deporte en sí mismo. Todos merecen nuestro rechazo y nuestras más profundas investigaciones para demostrar sus miserias y sus pies de barro. Y nuestro absoluto rechazo secreto o divulgado. 
Es terrible que todo lo que hagan sea viral o se traduzca en éxitos o dinero para sus arcas. Es necesario que exista otra fuerza opuesta y celebremos sus caídas. Por eso no son pocos los fanáticos de los Tiburones de La Guaira, el Betis o Newells. Nos encantan que los que menos chance tenían de ganar, lo hagan. La liga que ganó el Leicester hace un par de años no dejó indiferente a nadie. Era el triunfo de los David contra Goliat. El ascenso a la gloria de los desposeídos (aunque por detrás hayan inversiones millonarias y jeques árabes o chinos con mucho tiempo libre).


Pobrecitos Pepe Mujica, Lula, AMLO y Maduro que ganaron elecciones renunciando a sus salarios. Que héroes. Conmovedores. Son unos santos. Total, nadie mirará que un simple salario es nada cuando tienes el poder absoluto en tus manos. "Quienes no conocen la diferencia, no merecen mi respeto" dijo el caído Frank Underwwod.
Estamos observando el choque de tendencias dominantes contra las nacientes o resucitadas. La convulsión socialista que asaltó (y saqueó) a latinoamérica hace surgir a pensamientos radicales de derecha que ya van formando grupúsculos y movimientos. En Venezuela con el totem de Pérez JIménez como ícono. No nos detendremos ante la profusión de hechos inexistente o frases atribuidas. Así como las políticas de fronteras abiertas y tolerancia al Islam dan pie a la aparición de grupos nacionalistas y radicalismo cristiano con cada vez más espacios en Europa. El buenismo que olvida el estado del bienestar basado en las libertades, la seguridad y el desarrollo, no tardará en ser visto como un problema. Las actitudes blandengues y vacilantes de Obama en temas económicos y sociales, en momentos de desbalance en EEUU, trajo como consecuencia a Trump. Y la existencia de Trump, probablemente nos traiga movimientos abiertamente socialistas a la escena política norteamericana.


El lobby marxista cultural que se apropió de movimientos feministas y ecologistas, nos trajo a movimientos que ya etiquetan a dichos conceptos en líneas amenazantes a la estabilidad social. La desinformación y a radicalización en ambas orillas juega roles importantes. Como redes enormes buscando pescar en los bancos de peces enormes en los que se convierten las masas. Irracionales por naturaleza ante el amparo del anonimato. A la hora del zaperoco, nadie votó ni apoyó por los culpables.
La implantación de la mano blandengue que propicia el descontrol y el caos, originará a la mano dura que imponga el orden. La mano dura será la llamada a la mano rebelde. Todo héroe necesita un villano. Batman sería un inútil si el Guasón muere. River necesita a Boca para que la liga valga la pena. Nadie se imagina a un Caracas sin el Magallanes. ¿Necesitaríamos a Dios si no existiera el Diablo? Retador y campeón se necesitan para existir. Y así seguimos. Y seguiremos.

La libertad, la única lucha

"Empieza a luchar. Demuestra que estás vivo. 
Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística."
Tyler Durden. El club de la pelea.

Las tentaciones de San Antonio. Detalle. Salvador Dalí.

Hay luchas que tienen milenios. Unas pasan de moda. Otras fueron desechadas por incoherencia o incompetencia de sus voceros. Algunas buscan poder, dinero. Otras son por quedarse con todo el poder y que nadie (que no sean sus secuaces) tenga acceso a nada.
Hay luchas artificiales. Hay luchas de agendas tan ocultas que tan solo el asomo de sus propósitos producen estupor y vergüenza.
Se lucha por ser reconocido como una persona con sentido común y capaz de tomar decisiones como hacíamos en la adolescencia, así como se lucha por lograr la independencia de un país. Se lucha porque las mujeres, gays, o personas de cualquier minoría racial o religiosa tengan libre acceso a los más amplios derechos civiles.


Todas estas luchas tienen algún nombre poético, algún "ismo" que busca aglutinar, agrupar en torno a ideas. Obviamente, entre tanta lucha, muchas chocarán entre ellas. El conflicto forma parte del orden universal. Pero no todos buscan la libertad.
La búsqueda de la libertad implica un supremo acto de valentía, siempre partiendo desde el individuo, para que luego tenga impacto real en lo social. Porque un individuo obligado a estar en una lucha, por muy válida que parezca, no es libre. Y si no hay libertad, no es nada.
Si los que buscan igualitarismo y justicia social tienen como objetivo y propuestas la anulación de los deseos individuales en nombre del bien común, entonces no hay lucha por la libertad. Y de eso nos pueden decir mucho los que padecieron a la URSS, y el resto de Europa del este, la colonizada por estas ideas colectivistas tan buenas y libertarias que tuvieron que metérselas a la gente en forma de de hambrunas y plomo. 
Un gobierno puede proclamarse revolucionario, humanista, ecologista, feminista, sindicalista o cualquier cosa que te puedas imaginar que termine en "ista". El difunto chavez lo hizo. fidel también. Y daniel ortega, así como lula, felipe mujica, maduro, y una larguísima lista de pretendientes del poder de todos los credos y nacionalidades que a su vez son amiguitos y altos aliados de tipos como Putin, Rouhani y Mugabe, a quienes les valía, les vale y les valdrá verga los derechos y luchas de los mencionados al comienzo del párrafo. Y los aplaudieron. Voceros de esos movimientos, artistas y autoproclamados intelectuales saltaron a tomarse fotos puño en alto. Qué lindos. 
¿Pero son voceros de la libertad? No.
Apoyas a los palestinos en su lucha contra los israelíes? Bien por ti, bravo. Seguramente eres un extraordinario ser humano, o al menos te consideras así. ¿Has averiguado e investigado sobre los derechos civiles de las mujeres, homosexuales, cristianos y otras minorías en territorios palestinos? 
Antes de proclamarse como defensor de libertades hay que ver primero con quien juntarse. Digo yo. Comenzando por ahí.


Los conciudadanos de países bajo populismo socialista o de derecha no son libres. Algunos por la obvia persecusión que los condena al exilio, la cárcel o el asesinato. El cuestionable y escaso acceso a la información. Y la más engañosa pero más esclavizante, la dependencia total del gobierno de turno para acceder a la comida, vivienda, medicinas o cualquier bien que por necesidad o vanidad lo deseen. Un gobierno, que nos da todo, una persona que nos regala todo no nos quiere libres. Nos quiere atados a sus cadenas disfrazadas de "buenismo". Porque no hay nada más revolucionario que un ser humano autónomo.
Tenemos libertad de aceptar algo o decir que no. Y esa aceptación o negación debe nacer de nuestros deseos como individuos. Sí, habrán muchas cosas que aceptaremos por la dinámica social que vivimos. Saludar a quien no queremos, hacer una llamada no deseada, ir a un empleo temporal desagradable, y así muchas otras. Ni modo.


Tenemos derecho a ser libre de elegir si queremos ser materialistas o no. Hay gente que quiere emprender, ser millonarios, vivir como rockstar ochentero. Porque los seres humanos somos vanidosos y ambiciosos. Somos libres de serlo o no serlo. Y eso está bien. Mientras no jodas a nadie, está bien. Pero también podemos joder a alguien siendo libres. Eso es posible. Puede ser que lo merezca o no. Nada es tan simple. Piénsalo. 
Otros queremos un apartamento de dos habitaciones, agua caliente y electricidad suficiente para que el WiFi funcione. Porque el dinero hay que rendirlo para que nos alcance para seguir de mochileros por el mundo. Una amiga quiere tener un huerto para cultivar sus propios tomates. Otros quieren tener la libertad de comprarlos donde les dé la gana. Una chica que conozco quiere vestirse como le de la gana y otras la censuran por "cosificarse" y otros tantos por inmoral. Lo cómico es que unas eran ultras del feminismo y las otras eran  de una cofradía de una virgen, de esas que guardan una estampita de Franco por ahí en algún baúl. Los extremos se tocan y hacen corto circuito.


¿Quieres contar tu vida y saber de los demás por redes sociales? Bien. ¿No quieres tener nada que ver con el malvado Facebook? Chevere. ¿Quieres ser vegano? Dale. ¿Quieres comer ternera cada vez que se te antoje? Buen provecho. Pero que sea tu decisión, no porque alguien te la impuso en nombre de cualquier idea. No porque tu gobierno cortó el acceso a internet ni porque unos activistas escracharon a los dueños de restaurante favorito.
El crimen no es desear tener o no desear. Tampoco lo es querer ser o no ser. El crimen es imponerle al otro como debe vivir y pensar, bajo la amenaza de considerarlo un sociópata, una amenaza o un desadaptado.
Y esa es la gran pregunta que hay que hacerle a cualquier movimiento político y social. Y tambi-en es la pregunta que debes hacerte en cualquier faceta de tu vida. Como emprendedor, empleado, pareja, soltero, padre o madre, sin hijos, conductor, pasajero. ¿Esto me hace libre? Ahí está el detalle.
La historia, nuestra experiencia y nuestros deseos nos han enseñado que la única lucha que vale la pena es por la libertad.

¿De qué hablamos los inmigrantes?


Hace unos días rectifiqué sobre lo que dije, que al emigrar cambiamos unos problemas por otros. Sigo creyendo que eso no es del todo cierto. En realidad seguimos llevando a cuestas muchos asuntos por resolver en nuestros países de origen. Y esa realidad también cambió. Ahora llevamos asuntos de otros países donde quizás nunca hemos ido pero tenemos familiares y amigos allí. Por ejemplo, yo nunca he visitado Perú, Ecuador, Argentina o Chile pero ya tengo algunas nociones sobre tasas cambiarias, leyes migratorias y tendencias políticas en auge. Entonces el terruño no era importante para mí. El Salto Ángel, las playas, y todo eso me resultan irrelevantes porque mi foco eran los seres con quienes compartía. Y al no estar ellos allí tampoco, pues todo para mi, queda claro.

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Nuestros problemas son muy particulares y hacen que nos enfoquemos en otras cosas. Incluso si el bombardeo informativo en nuestros nuevos hogares se empeña en hacernos ver otros temas.
Si te vas a Europa, lo normal es el debate social sobre feminismo, reconocimiento de derechos civiles a LGBTI, medio ambiente, inmigración musulmana y africana, el coqueteo con la izquierda o derecha extremas, los realities faranduleros, fronteras, subidas o bajadas del Euro y la hegemonía rusa, entre otros. 
Si te fuiste a EEUU, la conversación gira en torno a los impuestos, Trump, inmigrantes ilegales, Trump, feminismo, Trump, las multinacionales de comunicación, Trump, entre otros Trumps.
Los que se fueron al sur de América lo que oyen es sobre subida y bajada del dólar, déficit fiscal y populismo.

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Nosotros venimos de hablar sobre buscar comida y medicamentos, las colas inmensas e interminables para conseguirlos, el apartheid político que implanta el chavismo como parte de la receta marxista, que fulanito se murió porque no consiguió el tratamiento, que el policía o el militar anda amenazando a la familia y hay que pagarles vacunas, los malandros que mataron a nuestros conocidos, amigos, familiares y parejas, que los chavistas andan viendo donde más joder al que no han jodido, o qué medida soviética implantan para cerrar cualquier ventana a la libre expresión y protesta. Entre otros. Sacando por supuesto el tema de las propuestas opositoras en todas sus tendencias que a esta hora están totalmente paralizadas, por lo que se convirtieron en irrelevantes.
Sí, venimos de ser jodidos horriblemente por la izquierda. Por el marxismo en su empaque  mercadeado exclusivamente para latinoamérica: Caudillismo, populismo, ser rico es malo, el empresariado y los comerciantes te explotan mientras "Solo el caudillo salva", ser pobre es ser honesto, digno e inocente, la verborrea ecologista mientras acaban con el Amazonas y el acceso al agua potable depende de camiones cisternas, y otros cuentos que tu y yo conocemos.
No es que seamos indolentes ante todos esos temas que se hablan en nuestros nuevos destinos. Es que estamos contaminados y traumados (eso se lee muy dramático, lo sé) por cosas que subjetivamente nos parecen más graves.

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Que se entienda que no haré activismo ecologista, feminista ni pro LGBTI, ni pro nada cuando sus discursos y voceros se ponen sus franelas del Ché, nos hablan de "igualdad a juro", limitaciones a la producción, eliminación del libre mercado, creación y posterior reparto arbitrario de la riqueza (de los demás por supuesto) o se toman fotos con personajes que vimos llegando por la rampa 4 de Maiquetía para tomarse su gran foto sonrientes y prósperos con chavez y maduro, vendiéndose como antisistema, siendo cómplices del sistema con mayor cantidad de asesinatos y producción de pobreza de la historia: El marxista en todas sus vertientes.
Aunque luego siempre tengan a "su vieja confiable" cuando todo se derrumbe: Es que eso no era verdadero socialismo.
Aguantar, respirar calmadamente, contar hasta diez para evitar que e puño se vaya directo a la jeta de quien suele decir esto, ya es un mantra. Uno es civilizado y hay que controlar los impulsos. Orden y decoro.
No, y no voy a disculparme. No puedo tragarme esa vaina. El empaque es distinto pero el contenido lo conozco. Tengo 20 años viendo a mi país ahogado y enfermo con eso.

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No es indolencia nuestra. No es que no nos importen esas luchas. Algunas me parecen justas, otras no. Es que ya esa historia la conocemos. O estamos pensando en otras cosas. Nos preocupan más las mujeres que mueren en los hospitales, el nulo acceso a los anticonceptivos o productos de higiene personal, así como que sean usadas como moneda de canje entre delincuentes, policías y militares, las son presas políticas, las que han sido asesinadas por salir a protestar contra el gobierno, que una propuesta a la RAE para que se cambien los artículos y adjetivos universales porque son "machistas", algo con lo que, dicho sea de paso, no concuerdo. 
Nos preocupa más ver como nuestros familiares se ven cada vez más delgados la enorme dificultad para conseguir un pasaporte y lograr sacar a un ser querido de Venezuela, con lo que le estaríamos robando una vida al chavismo y al marxismo, que la cantidad de africanos llegando a las costas de Europa.

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No puedes convencerme sobre la maldad de los alimentos transgénicos (cosa que no me parece fundamentada y de la que hablaré más adelante) y las multinacionales, cuando vi como la agricultura de mi país fue arrasada bajo esta bandera para luego favorecer a mafias exportadoras y que ejercen el control social por medio del hambre.
Nos devanamos el coco pensando en cómo evitar ser deportados, sacar nuestros papeles de residencia legalmente y conseguir un trabajo que nos alcance para vivir en un nivel insoñable en comparación con Venezuela que. ¡NO!. NO SOMOS INDOLENTES. NO es que nuestro mundo se hizo minúsculo. Es que tenemos la cabeza en otra cosa. Es un asunto empático.
Como cualquier ser humano nos afectará más lo que tengamos en las narices y no la bajada de precios del maní en Timbuktú.
Nos encantaría tener más espacio en la cabeza para pensar en internet libre, protección animal, aborto, matrimonio LGBTI, derechos garantizados para hombres y mujeres por igual y esas cosas que inspiran y que suceden en Islandia, Noruega o Suiza (que no, no son socialistas. Ni de vaina).
Esas luchas de las que no me siento incluido por andar en otras, no son triviales. No me ofenden. No buscaré censurarlos porque creo en un mundo libre que no existe en los países que esta gente que no comprende nuestra lucha, idealizan sin ninguna base histórica (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte, Rusia, Irán). Quizás coincidamos en otras cosas, o en otros rumbos. 
Eso no quita que queremos participar. Queremos integrarnos. Queremos aportar. Queremos que nuestros nuevos hogares se mantengan así o sean mejores. Pero lo haremos desde nuestra experiencia. En los puntos que más nos duelen. Y en nuestros términos.

¿Se nos muere el rock?

Eddie, símbolo de Iron Maiden
Multitudes. Estadios repletos. Euforia. Desenfreno. Escándalos. Expectativas. Exposición mediática de alto nivel. El rock. 
Ese era el escenario hasta hace unos años.
Pasé mi adolescencia, cuyo inicio coincidió con el suicidio de Kurt Cobain, viendo como Guns and Roses, Metallica, Pantera, Sepultura y Aerosmith inundaban todos los espacios musicales. En mi liceo, todos querían aprender a tocar guitarra. Y la primera lección era sacar el riff de "The man that sold the world" o el intro de "Enter Sandman".
Antes de que creas que voy a pontificarte sobre la calidad de esa generación de adolescentes, te aclaro que también sonaba mucho tecnomerengue, la salsa estaba recobrando espacio en la radio y el valllenato ya era amo y señor en el transporte público de mi ciudad. También se fumaba, se bebía, había perico, monte y pepas circulando en los baños, se hacían vainas locas y habían muchas carajitas preñadas en los colegios de los 90s en Venezuela. El caos social ya es otro tema. Pero a mi parecer, no se ha variado mucho sobre los intereses de un adolescente hormonado. 
Cuando tu generación te parezca peor que la actual a pesar de hacer lo mismo, sabrás que la vejez te ha llegado.
Pero el problema actual con el rock es algo netamente circunstancial. No hay generación de relevo porque no es atractivo para las masas. En algún momento, ese escape y grito de rebeldía se mudó a otros géneros. El hip hop principalmente. Canserbero, a mi parecer, tiene letras mucho más rebeldes, contestatarias y con pegada en las masas que cualquier banda de rock de su época.
Echarle la culpa al reguetón, al vallenato, a MTV, a las estaciones de radio, o a Maluma, me parece infantil y estúpido. Simplemente el rock se mató a si mismo por no adaptarse a los nuevos tiempos. Por no cambiar. Por quedarse atrás. Y de tanto querer creerse "único, diferente y no comercial" se terminó suicidando como un ermitaño al cual en el futuro, solo los mayores de 50 recordarán al poner Chop Suey en el reproductor del carro con una lagrimita bajando por la mejilla y diciendo "ah, esto sí era música".
Más pronto que tarde, el rock pasará a ser como el jazz. Un estilo para escuchar en un festival de fin de semana. Algo que solo escuchan "los que saben de música". Canciones que solían escucharse en cualquier bar popular o la radio y que luego solo existen en lugares temáticos.
No hay una generación de bandas de rock que logren crear una tendencia. Ni siquiera un concierto. Hay llenazos en festivales míticos como Waken pero no es algo que veamos frecuentemente en grandes ciudades del mundo. Los últimos en lograr esas cosas ya no son unos chicos. Les queda mucha gasolina, pero definitivamente ya no son:
Jonathan Davis (47)
Dave Grohl (49)
Rob Halford (66)
Ozzy Osborne (69)
Serj Tankian (50)
Axl Rose (56)
James Hetfield (54)
Billie Joe Amstrong (46)
Anthony Kiedis (55)
Steven Tyler (70)
Slash (52)
Angus Young (63)
Bruce Dickinson (59)
Mick Jagger (74)
Chino Moreno (46) 
Phil Anselmo (50)
Till Lindemann (55)
Corey Taylor (45)
Trent Reznor (53)

Tomen en cuenta que casi todos fueron estrellas del rock en sus veintes. Cosas que no se ve en el horizonte. Así como hace mucho que no vemos a una banda de estas entre las canciones más sonadas del año. No se producen éxitos en ventas y por ende no hay "clásicos nuevos". Sí, son necesarios. Vender es necesario. Ser comercial en el rock, a su muy particular manera, es necesario. Porque de algo hay que vivir ¿o tu crees que el avión de Iron Maiden lo pagaron con chapas?
Posiblemente estemos en presencia de la muerte del rock como fenómeno de masas. Más no como cultura. Así que no estoy diciendo que se va a borrar toda tu música de spotify, se va a quemar tu tarjeta SD o tus CDs se desvanecerán como un personaje de Avengers.
La dinámica social se llevará por delante a mi género favorito. Espero equivocarme como otros erraron en los 60s, 70s u 80s y el género resurja con un empaque renovado que mis descendientes quieran compartir conmigo.